domingo, 17 de junio de 2018

El reconocimiento de la diversidad, el verdadero problema para alcanzar la paz

Viví mi infancia en una burbuja con una madre y un padre que me cuidaban por igual, ambos cocinaban, trabajaban y me escuchaban. Mi padre hombre expecional me enseñaba a hacer arepas y confeccionarle ropa a mis muñecas con mi ropa vieja. Mi madre mujer maravillosa me inclucaba la importancia del respeto a mí misma y el sano egoismo. Fui feliz. Habité un mundo diverso lleno de seres humanos igualmente diversos, con una familia blanca y costeña y otra familia negra y del valle, con mi primo más cercano de origen japonés y un hermano autista, la diversidad fue constante en mi vida de niña solo tiempo después entendí que esta diversidad natural para mí, no era aprecida o siquiera entendida en mi entorno inmediato.

Como tantas cosas lo que me abrió los ojos fue un viaje, así teniendo 14 años y viajando "sola" en una grupo de quinceañeras conozco a un chico gringo, después de bailar
me pregunta si yo "soy negra" o "blanca", yo en mi mal inglés de siempre contesto que ambas, él me mira atónito y cortesmente se despide. 

Descubrí a Colombia, como un país bautizado por la inequidad y la injusticia males tan antiguos como la mal llamada conquista de América, pero zasonados con algo particularmente colombiano la capacidad inagotable del espejismo, el espejismo de la "otredad" donde ese otro se torna incómodo en el mejor de los casos. Descubrí la antipatía por reconocer la diferencia y el gusto tan colombiano por el señalamiento. Todo  

sábado, 17 de diciembre de 2016

Calentamiento global: verdad incómoda y sin respuesta


Calentamiento global: verdad incómoda y sin respuesta

Juliana Cepeda Valencia[1]
El calentamiento Global es el tema de moda, de la temporada primavera – verano 2007. Una rápida búsqueda en google generó un total de 1.540.000 documentos en español sobre el tema, 4,900 documentos científicos (google académico) y 85.100.000 documentos en inglés. Esta búsqueda superficial nos da una clara noción de la cantidad de información que se encuentra actualmente circulando sobre el tema, además los medios de comunicación, usualmente apáticos al tema ambiental que es tratado por mucho como un suplemento entre las noticias y el entretenimiento, le dan ahora su atención a este nuevo “rumor”, incluso se hacen reportajes de varias semanas como el que presentó Caracol Noticias onerosamente llamado “Peligro oculto tras un verano” y documentales como el doblemente ganador del oscar “An inconvenient. Truth” dónde Al Gore trata el tema del cambio climático con rotundo éxito y una increíble precisión científica, pero con una miopía política e ideológica que no pasa desapercibida.
Lamentablemente detrás de toda esta espuma informativa, no parece haber ninguna respuesta sólida nacional, ni internacional al problema del cambio climático. Aunque es verdad que hay algunos bocetos, los cuales también tratan de dar una respuesta conjunta al cambio climático y a la dependencia industrial de combustibles fósiles. Se habla ahora de cambiar la energía fósil por biocombustibles o por energía nuclear y se tienen noticias sobre reuniones para discutir como enfrentar el cambio climático desde la ONU y la Unión Europea (Universidad de Manchester, 2007). Pero aquí cabe preguntarse: ¿es este realmente el problema? , ¿Son estas las soluciones?, ¿Quién debe discutir las posiciones?, ¿Porqué las soluciones al calentamiento global deben estar ligadas a la continuación del desarrollo industrial?.
En primera instancia el calentamiento global es un tema que se viene tratando más o menos desde hace unos cincuenta años y como claramente vemos hoy con poco éxito y sin ninguna respuesta firme para confrontarlo. ¿Es acaso que durante todos estos años la ciencia no ha podido dar respuesta al problema?, NO, existen multiplicidad de adelantos científicos que podrían reducir las emisiones de gases nocivos que realizamos actualmente. Pero el cambio climático no es un problema simple que pueda ser tratado desde una perspectiva lineal, no es sólo un problema que pueda resolverse con un cambio o una mejora en la tecnología, no puede ser reducido a la emisión o no emisión de gases invernadero a la atmósfera, es un problema complejo, en el que intervienen: la política nacional e internacional, la inequidad entre los hemisferios norte y sur, un problema de poderes y un problema de dinero.
El calentamiento global es también un problema que ha dado mucho de que hablar y en que pensar. En 1997 los gobiernos acordaron el Protocolo de Kyoto del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU (UNFCCC). El acuerdo sólo ha entrado en vigor nueve años después: el pasado 16 de febrero de 2005. Sólo después que 55 naciones que suman el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero lo ratificaron. En la actualidad 166 países, lo han ratificado (ONU, 2007) y sin embargo la concentración de CO2 ha aumentado alrededor de un 32% en los últimos 49 años (Evaluación de los ecosistemas del milenio, 2007) y continúa en aumento. Al mismo tiempo para nadie es un secreto que USA la nación industrializada cuyo aporte de gases invernadero a la atmósfera, es el más alto de entre todas las naciones del mundo. Hasta el momento no ha ratificado este tratado, aduciendo razones económicas que llevarían a su industria a un colapso y por lo tanto al país a una recesión económica. Esta decisión parece muy razonable. Lo que no se menciona es que el calentamiento global pone en juego la supervivencia humana, entonces porqué una sola nación tiene derecho a poner en jaque a toda la existencia, porqué una nación puede pasar por encima de los derechos de 6.350 millones de seres humanos y como una única nación sobrepasa a los organismos internacionales de control. No se imparte acaso hoy una guerra en Irak, por los mismos Estados Unidos en nombre de la seguridad de la humanidad y con el beneplácito de la misma ONU que nada puede hacer para que USA firme el tratado de Kyoto, y Colombia no gasta miles de millones de dólares, al año, en seguridad y guerra contra esta “amenaza del terrorismo”.
No muestran estos hechos una clara polarización de intereses, una homogenización del poder, una clara debilidad e incapacidad de las organizaciones internacionales para criticar esta situación y para dar respuesta a este tema, una ceguera acompañada de una tremenda irresponsabilidad. No es un absurdo o tal vez una dicotomía que el mismo país que pone en riesgo la supervivencia de toda persona y ser vivo que habita el planeta, luego haga un llamado a la cordura, al buen juicio y la necesidad de que las naciones se unan para combatir una amenaza ciega que se cierne sobre todos: por supuesto no el calentamiento global sino el terrorismo.
Tal vez todo esto ocurre porque detrás del calentamiento global subyace una verdad todavía más incomoda que este, la verdad (o la intuición) de como la humanidad es una sola y posee sólo una tierra que debe compartir. Esto se encuentra amplia y bellamente explicado por la teoría de Gaia desarrollada por Lovelock en 1969. Esta teoría propone sintéticamente que nuestro planeta: Gaia, es un sistema cibernético autoajustado por retroalimentación que se encarga de mantener un entorno física y químicamente óptimo para la vida y condiciones hasta cierto punto constantes mediante un control activo u homeostasis (Lovelock. J, 1985). El calentamiento global es una amenaza a este sistema pues en cuanto al aporte de gases invernadero a la atmósfera ya hemos superado los controles homeostáticos de la tierra, esto implica un cambio en el equilibrio del sistema, sistema en el cual nosotros, por supuesto, nos encontramos incluidos independientemente de la raza, nación o religión a la cual pertenezcamos. Este pequeño gran detalle, sobrepasa nuestras escisiones y nos pide cohesión. Pero como responder a este reto, cuando nos hemos dedicado durante siglos a cortar nuestros nexos con la naturaleza a través de las tijeras de la razón, cuando seguimos pensando como naciones y no como humanidad.
Encontramos pues, como el problema del calentamiento global no sólo toca nuestra supervivencia, también toca nuestro sentido de lo humano y las dos construcciones de las cuales nos sentimos más orgullosos, la ciencia y la democracia. Cuestiona la finalidad de nuestras instituciones, nuestra capacidad o incapacidad de hacer un frente común para la resolución de problemas, y además pone en duda el más grande imaginario de todos los tiempos: El poder humano. ¿Cómo responder a esto?
BIBLIOGRAFIA
EVALUACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS DEL MILENIO. 2007. Un informe de la evaluación de los ecosistemas del milenio: informe final. En: www.millenniumassessment.org
LOVELOCK, J.E. 1985.Gaia: una nueva visión de la vida sobre la tierra (1979). Ed Orbis. Barcelona
ONU. United Nation framework convention on climate change. En: http://unfccc.int/2860.php
OTRAS FUENTES
Al Gore. An inconvenient. Truth (Una verdad incomoda). Documental
UNIVERSIDAD DE MANCHESTER. Cambio Climático Global, 2007. En: http://www.cambioclimaticoglobal.com/